<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-2460567916450550225</id><updated>2011-08-16T10:16:53.719-07:00</updated><category term='Carlos García Requena'/><category term='Carmen Ripoll'/><category term='Alfonsi Huete'/><category term='Esther Marín Ramos'/><category term='Narración'/><category term='Psicodrama y Psicoanálisis'/><category term='Edipo'/><category term='Cine y Psicoanálisis'/><category term='Enrique Cortés'/><category term='Gestalt y Psicodrama'/><title type='text'>El carro de Freud</title><subtitle type='html'>Grupo de Psicodrama de Alicante.
Casos prácticos (clínicos y cinematografícos) 
sobre aportes teóricos de psicoanálisis freudiano</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://elcarrodefreud.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2460567916450550225/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elcarrodefreud.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Esther</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_AwhOCnLyWiU/S3xXXAgFBQI/AAAAAAAAADQ/TyAJgTebYxA/S220/Esther.JPG'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>10</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2460567916450550225.post-1316470089791753426</id><published>2011-06-26T08:32:00.000-07:00</published><updated>2011-06-26T08:32:45.572-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Enrique Cortés'/><title type='text'>Grupos y humanos</title><content type='html'>&lt;!--StartFragment--&gt;  &lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: x-small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: x-small;"&gt;Por Enrique Cortés&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;Con este título Mario Polanuer, intentaba dar cuenta de las características que envuelven a los grupos; allí se partía, por lo menos así lo descifré yo, de la siguiente&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;hipótesis: La subjetividad humana se construye a partir de la relación con el otro. De ahí que percibir que el otro es otro sujeto, tanto como uno mismo, y a la vez tan diferente es tan complicado, e insoportable, como ver lo que en él hay de igual en uno. Me atrevería, incluso, a decir que la relación que cada uno de nosotros tiene con el grupo parte de alguna manera con esta vivencia.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;Por un lado tendemos a buscar el ideal que nos aúna con el otro, esa imagen que nos funda; por el otro están las palabras, palabras necesarias para que el pacto se instaure, un pacto que requiere que cada uno de los que lo suscriben reconozca de la existencia del otro.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;Encontramos grupos donde la exaltación a la imagen de sí llevan a sus componentes a confundirla con el ideal, son grupos donde todos los integrantes han identificado la figura del líder con la de su propio ideal, y lo seguirán hasta la muerte. Se trata del impulso a la masa. Freud en su Psicología de las masas y análisis del Yo y Elías Canetti en Masa y Poder, dan cuenta de ello.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;Esto se entiende porque en la reunión de los miembros de una masa alrededor de su líder se produce un goce, un sentimiento de completud; y es más en estos grupos el diferente es un traidor, un enemigo que debe ser aniquilado. A esto hay que añadirle que el mismo dirigente, maestro o gobernante, el poder&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;propio del cargo, le ofrece un señuelo, una tentación&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;de índole narcisística.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;Ahora bien, si la consistencia que lo anterior da al grupo es más bien necesaria, su exceso termina haciendo la vida imposible a sus integrantes, ya que lo que construye o subjetiviza es el riesgo de no sentirse unificado.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;La característica fundamental de un grupo que resiste al impulso a la masa reside en la función que se le reserva a la palabra. Pero las palabras promueven más preguntas que aseveraciones, más cuestionamientos que certezas y se tiene la sensación de que las cosas se escapan.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;Estando así las cosas, se pone en primer plano una cuestión ética, donde para cada sujeto se presenta una alternativa: sustraerse o entregarse a la expectativa de goce que genera el grupo. Cuando puede darse cuenta, se ve obligado a elegir. Si no se da cuenta, elige sin saberlo.&lt;/div&gt;&lt;!--EndFragment--&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2460567916450550225-1316470089791753426?l=elcarrodefreud.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elcarrodefreud.blogspot.com/feeds/1316470089791753426/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://elcarrodefreud.blogspot.com/2011/06/grupos-y-humanos.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2460567916450550225/posts/default/1316470089791753426'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2460567916450550225/posts/default/1316470089791753426'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elcarrodefreud.blogspot.com/2011/06/grupos-y-humanos.html' title='Grupos y humanos'/><author><name>Esther</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_AwhOCnLyWiU/S3xXXAgFBQI/AAAAAAAAADQ/TyAJgTebYxA/S220/Esther.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2460567916450550225.post-4332209215104710570</id><published>2010-10-22T15:13:00.000-07:00</published><updated>2010-10-22T15:16:09.638-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Enrique Cortés'/><title type='text'>S.O.S. JUVENTUD EN PELIGRO</title><content type='html'>&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Lucida Grande'; font-size: small;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: 11px;"&gt;Por Enrique Cortés,&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;  &lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Desde hace ya demasiado tiempo y en especial en esta mi tierra, ando empapándome de&amp;nbsp; litigios y corruptelas por doquier: un día me levanto y me cuentan que han limpiado a las ONGs para comprarse pisos, otro día que si gracias a su Santidad algunos se han cubierto la jubilación, al siguiente le toca el turno a algún concejal o alcalde el cual sin querer y gracias a un plan parcial se ha endosado algunos miles de euros que total nadie los iba a tomar en falta. Mientras tanto los suyos los protegen, los aplauden y los vitorean con el eslogan: “los malos son los otros”.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Por otro lado y también en esta tierra mía la cultura se tiene que frenar porque no hay dinero para ella y el fracaso escolar aumenta a la carrera.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Se está transmitiendo a la sociedad civil un mensaje de dinero fácil y frecuentemente, de impunidad ante los casos de corrupción. No sólo por la posible resolución de los temas pendientes sino también por los que han pasado al olvido.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;La estrategia es sencilla para los profesionales en la materia: primero intentar anular el procedimiento para luego retrasarlo interminablemente; mientras los imputados siguen en sus cargos, por supuesto cobrando y manteniendo sus privilegios con el poder, siendo este el mejor de los púlpitos para su defensa.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Simplemente lo que yo propongo es &lt;u&gt;no permitir que esta pedagogía del éxito se instaure en nuestra juventud.&lt;/u&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;u&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/u&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Los réditos fáciles del dinero no les pueden hacer ignorar los valores del trabajo y del esfuerzo, de la ética en la función pública y en los negocios.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;El todo vale nos lleva irremediablemente a una sociedad perversa de la cual se sale mal y tarde, precisamente por lo que tiene de gozosa.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;La única salida que nos queda, en cuanto a una buena educación hacia nuestros jóvenes, es demostrarles que&amp;nbsp;&amp;nbsp; ese no es el camino, debemos darles el mensaje contrario: todo no vale, la ética y los valores están por encima del poder corrupto, que el que se salta los límites debe pagar por ello y que además es muy peligroso ir saltándoselos.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;En estos momentos tal vez sea complicado descifrar que papá es el mejor, creo que no hay buenos papás, pero no es tan complicado saber en qué parte escampan los corruptos, y por nuestros jóvenes y por una sociedad sana debemos decirles que así no.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;No podemos decirles: estos son los malos pero no importa. Salvemos a la educación. Salvemos a nuestros jóvenes.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2460567916450550225-4332209215104710570?l=elcarrodefreud.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elcarrodefreud.blogspot.com/feeds/4332209215104710570/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://elcarrodefreud.blogspot.com/2010/10/sos-juventud-en-peligro.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2460567916450550225/posts/default/4332209215104710570'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2460567916450550225/posts/default/4332209215104710570'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elcarrodefreud.blogspot.com/2010/10/sos-juventud-en-peligro.html' title='S.O.S. JUVENTUD EN PELIGRO'/><author><name>Esther</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_AwhOCnLyWiU/S3xXXAgFBQI/AAAAAAAAADQ/TyAJgTebYxA/S220/Esther.JPG'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2460567916450550225.post-1152979380557959984</id><published>2010-06-14T09:01:00.000-07:00</published><updated>2010-06-14T09:02:22.096-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Gestalt y Psicodrama'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Edipo'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Carmen Ripoll'/><title type='text'>Edipo y angustia</title><content type='html'>&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: italic; line-height: 24px;"&gt;Por Carmen Ripoll, &lt;a href="mailto:cripolls@gmail.com"&gt;cripolls@gmail.com&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;El trabajo que voy a comentar abarca un tiempo concreto, exactamente 17 meses, dentro de un proceso terapéutico de años de duración y formación con diferentes terapeutas. Edipo y angustia comenzó a gestarse en diciembre de 2008 y acabó en mayo de 2010. Combina el trabajo terapéutico de la Gestalt y Psicodrama Freudiano.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;Se trataba de una mujer de 55 años de edad, divorciada y con dos hijos, conviviendo los tres con la pareja (de la paciente) y la hija de éste en un mismo domicilio. La paciente comenzó con psicoterapia Gestalt tras acabar el tercer taller del Eneagrama, y de ahí parte ésta viñeta clínica.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;La sintomatología que presentaba estaba relacionada con Asma intrínseco y EPOC grave, sin controlar medicamente. El discurso que traía en un primer momento estaba acaparado por la relación triangular establecida entre su pareja, la hija de éste (de 16 años) y ella misma, en la que la paciente había entregado su poder a la niña, como la llamaba en aquél momento.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;Tras una serie de hurtos de dinero, ropa, enseres y registros de la hija de la pareja, a la paciente y a su hija, había tenido que poner candado en los dormitorios, para tener un poco de tranquilidad.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;A las dos semanas de iniciar la terapia acudió a un taller de psicodrama donde la angustia la desbordó, de tal manera que no pudo hablar hasta el final del taller gracias a la ayuda “especial” de uno de los psicodramatistas. Hizo dos escenas.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;La primera de ellas tenía que ver con una niña de tres años que sentada en una mesa jugaba con su padre. &lt;/div&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;La niña sentía cierta atracción por la prominencia sexual del padre que sentado ante ella mostraba con mucha claridad. La niña se abalanzó para palpar aquella prominencia ante la sorpresa del padre, que llamó a la madre para que viera lo que estaba haciendo la niña y hacia dónde “se tiraba”. Fue jaleada y subida varias veces a la mesa para ver que pasaba, y siempre quería tocar aquella prominencia. La madre que estaba planchando en esa misma habitación, miraba cómo ambos padre e hija jugaban. De vez en cuando la madre dejaba caer “niña deja a tu padre tranquilo”. En el taller intentó hacer la escena, pero no pudo, sus manos llegaron hasta el tórax del auxiliar que hacía de padre. Le devolvieron que “hay juegos que no se deben jugar”.&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;La segunda escena que hizo, abarcaba a casi toda la familia, estaba relacionada con la rutina del despertar de una familia para ir al colegio. En esa escena la paciente tenía 9 ó 10 años, era la segunda de cuatro hermanos, todos varones (posteriormente tuvo dos hermanas más). El padre ya se había marchado a trabajar. La madre desde la cama, acostada, llamaba a los hijos a voces “levantaros gandules, que vais a llegar tarde al colegio, como yo me levante os vais a enterar”. En esa escena todos los hermanos iban tras la paciente pidiéndole el desayuno, e incluso recibió por parte del hermano mayor algún empujón. El agobio que sintió llego a tal punto que dijo:”yo no juego más a esto” ¿a que? Pregunto el animador “a ser madre” respondió.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;Al día siguiente de acabar el taller pudo ir a la casa familiar donde convivían su padre y sus dos hermanas, pudiendo hablar con ellas en una conversación “de hermanas” y no como una madre para ellas. Con una de ellas se llevaba 12 años y con otra 16 años.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&amp;nbsp;Por esta época se agudizó muchísimo la sintomatología, las crisis asmáticas eran continuas. También coincidió este periodo con un agravamiento del padre y una invasión de cucarachas que se adueñaron de la casa paterna. Se volvieron a abrir procesos de la infancia. A lo que en otro momento concedió el valor de anécdotas se convirtieron en un duelo inconmensurable.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;En terapia expresó que habían limpiado la casa paterna pero quedaba una parte sin tocar en la cocina, una pared cubierta por una madera por donde salían las cucarachas, para ella ese friso lo identificaba con su oscuridad y resto por descubrir de si misma. La salida de las cucarachas solían coincidir con hallazgos terapéuticos muy dolorosos. La angustia y el cansancio se acentuó por ésta época, estableciendo como premisa principal en terapia que comenzara a parar la actividad frenética a través del trabajo, cursos y dedicación al hogar.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;Seis meses tardó en cambiar el discurso inicial para comenzar a centrarse en ella y en sus hijos. El mayor de 25 años demandaba de ella más presencia y contacto emocional. Su hija de 21 años necesitaba control, repetía el primer año de carrera y vivía prácticamente fuera de casa.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;En octubre de 2009 y tras un taller de clown se abrió toda una cuestión sexual, le vinieron recuerdos de la pubertad, recordó que el impulso sexual era tan fuerte por aquella época que cuando lo sentía tenía que aplacarlo a palos, es decir, peleando o restregándose con el sexo de algún hombre desconocido para ella, puesto que ni le miraba a la cara.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;En la sesión que comentó éstos sucesos se sintió muy asustada, se dio cuenta del peligro en el que puso su vida con aquellos contactos, aunque fueron pocos y fugaces. Su terapeuta le comentó que entre los tres años donde es jaleada por tocar el sexo del padre, y los catorce donde el impulso lo para a palos o exponiendose a diversos peligros tenía que haber mas cosas, más vivencias relacionadas con la sexualidad. Parecía que de niña había sido sobre estimulada sexualmente. También en esa sesión comento que en la relación con su pareja actual, la fantasía sexual era montárselo con su padre, pero siendo ella una niña prepuber. Abiertamente se extrañaba de esto, pues no quería tener una relación sexual realmente con su padre, aunque sin saber por qué sin ésta fantasía no había orgasmos.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;En noviembre asistió a otro taller de psicodrama y descubrió que ambos padres fueron explícitos sexualmente hablando, hasta el punto que con seis años entraba a “taparlos” todas las noches, y no se podía acostar si no los tapaba. Considero éste hallazgo como suceso que iba entre los tres y los catorce años.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;A medida que iba parando la actividad iba tomando contacto con su necesidad, dándose más tiempo para ella. La crisis de pareja no tardó en aparecer, ya que estaba volcada en él.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;En febrero de 2010 acudió a otro taller de psicodrama, que comenzó hablando del dolor y el miedo a la pérdida, del miedo a despegarse, y como uno queda atrapado en una madre gozosa propagando este enganche en sus hijos. La paciente fue la tercera en hablar, y a medida que escuchaba a las compañeras sintió dolor ante el recuerdo de su hija, y rabia ante el recuerdo de su madre. Recordó una escena de la infancia, en la que su madre le contaba cómo fue su noche de bodas, para seguidamente recordar dos sueños.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;Uno de los sueños consistía en que un enfermero le ponía una inyección letal y&amp;nbsp; la paciente se dejó poner la inyección sin presentar lucha.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;En el otro sueño la paciente le estaba contando a su madre que estaba con un hombre casado y la madre le dijo puta y le dio un guantazo. El animador que llevaba en ese momento el grupo la invito a hacer la escena de la noche de bodas.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;En la escena hizo de su madre siguiendo el guión. Ante la pregunta del animador de ¿Qué estás haciendo? La paciente respondió: “una barbaridad”. En ese momento pudo ver como ella propagaba, el enganche de la madre gozosa en su hija. Cuando hizo de hija en la escena, se dio cuenta de la fascinación que sentía por su madre, ya le hablara de la noche de bodas ó del punto de cruz. Una vez acabada la escena y sentada, el animador devolvió lo siguiente: “Los sueños guardan relación con la escena de la noche de bodas, parece extraño la manera tan seductora que has puesto el brazo para que te pongan una inyección letal, impresiona tanta docilidad. En esa situación uno lucha para que no le pongan una inyección letal y si te la ponen mala suerte, además hay cosas que siendo buenas para unos son letales para otros”.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;La devolución del observador fue la siguiente: “que curioso, inyección y seducción, pensábamos que iba a ser algo escandaloso, que en la escena no se vio. Lo único que se ha visto en la escena cuando has hecho de madre ha sido el recato. Parece que hay una cuestión resistencial, ¿qué es lo que no se dijo?&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;Tras acabar el taller y camino de casa comenzó a sentir la fascinación que de niña sentía por su madre, recordó ampliamente como la madre totalmente gozosa le hablaba del miembro viril de su padre, de la potencia y vitalidad que éste mantenía etc. El inconsciente se abrió y le dio otro valor a los sueños. Descubrió que el hombre casado del sueño era su padre, y cómo se sentía puta. Además entendió que la inyección era un símbolo fálico.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;Con todos estos hallazgos se presentó en terapia, añadiendo que la noche de bodas era otro eslabón entre los tres y los catorce años, relacionados con la sexualidad. Las preguntas de la terapeuta fueron: ¿En qué te perjudicó la fascinación de tu madre en aquél momento?, y ¿Cómo es ahora en la actualidad?&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;Al día siguiente de estar en terapia comenzó a llorar sin poder parar. A medida que iba llorando el síntoma se calmaba, pero el asco se apoderó de ella. Comenzó a dar arcadas y en palabras de la paciente “tenía el estómago revuelto”. Tuvo que tratarse con Primperan. Junto con todo esto aparecieron las respuestas a las preguntas que su terapeuta le hizo: es decir, la fantasía sexual que la niña creó fascinada por su madre, a partir del relato que esta le contó de su noche de bodas, y como ésa fantasía era la que mantenía en la actualidad.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;Esa semana la paciente consigue darle un baño a su padre, circunstancia que había sido imposible realizar debido a la terquedad del padre que insistía una y otra vez que no la hacía falta, y así se encontraba desde hacía mucho tiempo (meses). Recordó que las arcadas acabaron ahí. También sintió cómo la figura de su padre se había limpiado más allá del baño. En terapia comentó que la fantasía sexual con su padre había desaparecido.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;La mejoría fue tal que hizo una escalada al macizo más alto de su ciudad 700 metros de altitud, que subió y bajó. Sorprendentemente no tuvo crisis de asmáticas, ni ahogo ni fatiga.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;En terapia comentó que empezaba a tener energía y algo bueno había para ella. Se acercaba otro taller de psicodrama, y tenía previsto hacer otra escalada, esta vez de 400 metros en una marcha de 18 Km.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;Para terminar esta viñeta clínica comentaré el último taller de psicodrama, donde la paciente trabajó dos escenas. La síntesis de ambas escenas consistió en el trabajo de un duelo.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;En la primera de ellas se despidió de su padre y de su hermana menor que aunque vivos demandaban de ella los cuidados que su madre que acababa de morir no podía dar.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;En la segunda escena se despidió de su madre en el lecho de muerte y pudo sacar la emoción que en la de verdad no se permitió. La devolución fue que “para cambiar de sitio hay que hacer un duelo del sitio anterior.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;En terapia comentó que el taller había sido una continuidad de la terapia individual ya que había estado hablando de la muerte de su madre esa misma semana. También explicó que había&amp;nbsp; realizado la marcha prevista con el siguiente comentario: “Fue muy difícil porque al principio hicimos la bajada de 400 metros en 9 Km., para después y muy cansados subir esos 400 metros”.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;Tras todas las experiencias arriba comentadas ha expresado que lo único que realmente le interesa es la salud, y que incluso con&amp;nbsp; la mejoría que ha experimentado intuye que quedan todavía cosas por hacer. Como dijo en su última sesión: “bien es verdad que hay una parte médica, y otra parte&amp;nbsp; terapéutica, ambas relacionadas entre si, a las que hay que seguir poniendo palabras”, pero de momento siente que mientras que haya cosas que decir hay esperanza”&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2460567916450550225-1152979380557959984?l=elcarrodefreud.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elcarrodefreud.blogspot.com/feeds/1152979380557959984/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://elcarrodefreud.blogspot.com/2010/06/edipo-y-angustia.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2460567916450550225/posts/default/1152979380557959984'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2460567916450550225/posts/default/1152979380557959984'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elcarrodefreud.blogspot.com/2010/06/edipo-y-angustia.html' title='Edipo y angustia'/><author><name>Esther</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_AwhOCnLyWiU/S3xXXAgFBQI/AAAAAAAAADQ/TyAJgTebYxA/S220/Esther.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2460567916450550225.post-7534012910650388980</id><published>2010-05-21T00:03:00.000-07:00</published><updated>2010-05-27T01:17:19.939-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Narración'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Enrique Cortés'/><title type='text'>Memoria versus represión: La Identidad</title><content type='html'>&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: italic; line-height: 24px;"&gt;Por Enrique Cortés&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;Después de bastantes años en el &lt;i&gt;ajo&lt;/i&gt;, tengo que confesar que creo en el poder curativo de la palabra y en las penalidades del silencio.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;Si la especie humana es hablante, donde el lenguaje es vital, tanto como respirar o comer, ¿porqué se empeñan, algunos, en hacer de ello un acto delictivo?.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;Como decia Freud; es más fácil cometer un crimen que borrar sus huellas, y la historia de la humanidad está llena de crimenes horrendos esperando que alguien les ponga palabras y esta es la novedad de nuestro tiempo, donde hay una opinión pública que sustrae del silencio y del anonimato los crímenes de esta humanidad. ¿Porqué tanto miedo a escucharlos?&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;El espanto de la guerra produce, entre otras miserias, silencio, y solo se podrá salir de ese espanto mediante la palabra. Los que no pueden olvidar, por falta de palabras, quedan anclados en los rencores del pasado, en el terror o en la melancolía.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;La verdad no es neutral, es simplemente la verdad.&lt;br /&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;La necesidad de recordar y reconstruir pasados es imprescindible para el ser humano; reencontrarse con su historia, con sus raices, saber de dónde viene uno.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;La elaboración de las marcas que nos unen a nuestros ancestros, constituye un rasgo esencial en la construcción de la identidad, de los sentimientos de pertenencia a lo propio, por lo tanto la pretensión de sofocar el recuerdo con políticas del olvido por decreto, ocasiona efectos de resentimiento y división...&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;Como dice Marcelo N. "hay un saber del sujeto sobre la finitud de su vida, sobre lo inenarrable de la muerte, sobre lo desconocido del origen y el desasosiego identitatorio que de allí resulta, factores que empujan y convergen a sostener el acto de transmisión entre generaciones: El ser humano está compelido a trasmitir, y maestro es aquel que deja una huella, una marca."&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;Se dice que se necesitan tres generaciones para la inscripción simbólica de una condición humana, no podemos truncarlo, tenemos la necesidad de saber de dónde venimos, de sentirnos herederos, hijos de algo.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;Luego viene el trabajo de las diferencias, un trabajo de reconocimietno del otro, y de lucha con el Totalitarismo del Uno, discernir las desigualdades que son justas de las que no lo son.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;Por todo esto es que pienso que, quien vivió el horror tiene que llevar a cabo el dificil camino de volver narrable su experiencia, porque cuando la experiencia vivida puede ser traducida en relato,&amp;nbsp; y esto es que supera la queja y el gemido, podremos confiar en que una parte de la transmisión entre generaciones ha quedado restablecida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Enlace a precioso artículo&amp;nbsp;de Juan José Millas&amp;nbsp;en referencia al tema:"&lt;a href="http://www.laopiniondemurcia.es/opinion/2010/05/19/les-queria-decir/247832.html"&gt;Lo que les quería decir"&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2460567916450550225-7534012910650388980?l=elcarrodefreud.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elcarrodefreud.blogspot.com/feeds/7534012910650388980/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://elcarrodefreud.blogspot.com/2010/05/memoria-versus-represion-la-identidad.html#comment-form' title='8 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2460567916450550225/posts/default/7534012910650388980'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2460567916450550225/posts/default/7534012910650388980'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elcarrodefreud.blogspot.com/2010/05/memoria-versus-represion-la-identidad.html' title='Memoria versus represión: La Identidad'/><author><name>Esther</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_AwhOCnLyWiU/S3xXXAgFBQI/AAAAAAAAADQ/TyAJgTebYxA/S220/Esther.JPG'/></author><thr:total>8</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2460567916450550225.post-6290631023661377430</id><published>2010-05-06T04:36:00.000-07:00</published><updated>2010-05-06T05:01:02.630-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Esther Marín Ramos'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Cine y Psicoanálisis'/><title type='text'>Chéri y Guido. Una mirada psicoanalítica sobre la glotonería neurótica en dos versiones masculinas incorregibles: a la francesa y a la italiana</title><content type='html'>&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: italic;"&gt;Por Esther Marín Ramos&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;Chéri&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight: normal;"&gt; (Stephen Frears, 2009)&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm;"&gt;Guión: Christopher Hampton (basado en la novela: Chéri y The last of Chéri by Colette)&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm;"&gt;Productora: Coproducción GB-Alemania-Francia&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm;"&gt;Género: Drama de época. Romance&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;i&gt;Chéri&lt;/i&gt; es una historia sobre las consecuencias trágicas del comportamiento neurótico en las relaciones afectivas. Los tres personajes sobre los que se vertebra la historia son víctimas de un deseo insatisfecho y las consecuencias en que deviene esta constante del comportamiento humano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight: normal;"&gt;Madame Peloux (Kathy Bates) I. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;La iniciativa motor de los acontecimientos, o rol fálico (el único que aparece en la trama, lo que ya nos está anunciando un desequilibrio de muy difícil solución), se encuentra personificada en el papel de la madre de Cherí, Madame Peloux, una rica ex-cortesana con porte de camionero barroco, mirada de vieja escéptica, y un ego tan formidable como su pechera. El nudo o conflicto de la trama se desencadena cuando...&lt;br /&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;... ella decide que quiere tener nietos. Seis años atrás, cuando veía a su hijo perdido en la juerga interminable, el alcohol y el opio, culpándose por los derroteros de una educación que nunca asumió y dejó en manos amigas debido a las exigencias de su profesión, le pide a una de aquellas amigas, la más querida para su hijo, Lea de Lonval, que comience una relación con Cherí, con tal de salvarlo. Años después, tras conseguir mitigar el problema, viendo a Chéri completamente recuperado y estable, de pronto brotará en ella de nuevo esa sensación de fracaso, al ver a su hijo definitivamente embarcado en la relación con una mujer mayor con la que no podrá tener hijos, decide que quiere tener nietos, empujando a su hijo, -que se deja hacer como siempre lo hizo antes- a asumir un matrimonio con una chica joven y unas circunstancias para las que el joven promete estar muy mal preparado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight: normal;"&gt;Cherí (Rupert Friend) II.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;Cuando comienza el relato, Cherí acaba de entrar en una etapa de astío, en la que los excesos y placeres sin fin hacia los que se derivó años atrás ya no le estimulan. Se aburre profunda y existencialmente, y ha empezado abandonarse al opio. Será la decisión de su madre, y no la suya la que lo aparte de esa situación (realidad que sólo se aparta, por tanto, ya que no es él quien hace por salir de ella). Debido a la intervención de su madre, por tanto, comienza una relación amorosa que durará seis años con la que fue de niño su pseudo-mami más querida, Lea (Michell Pfeiffer). Durante ese tiempo la relación se desarrollará gratamente porque está exenta de pretensiones. En ella no entra en juego la cuestión de si se está haciendo lo mejor o no, no se da la exigencia de llegar a algún punto, consiste en un dejarse llevar tranquilo y relajado, de manera que la neurosis está calmada y no tiene dónde asirse.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;El conflicto y la gran tragedia de la película aparece en el momento en que el protagonista masculino, aun sin pretenderlo (por supuesto, él nunca pretende nada), se ve obligado a enfrentarse a un límite, a una la pérdida. Cuando tiene que escoger entre dos mujeres, Lea, con la que ha estado hasta ahora, y su nueva joven esposa. Es entonces cuando por primera vez el protagonista se encuentra ante dos deseos que no pueden hacerse compatibles. Hasta ese momento su vida había transcurrido en un contínuo fluir de agregados, afirmaciones, sumas, y ninguna decisión propia. Así que entrar a realizar operaciones más complejas desquicia al joven, que no posee ningún referente con autoridad suficiente que lo limite… Primero, ante su boda, Lea y él romperán, tras una crisis regresará con ella, pero al mismo tiempo comenzará a dudar de lo que realmente quiere y volverá a irse definitivamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight: normal;"&gt;Lea de Lonval (Michell Pfeiffer) III.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;Lea de Lonval fue en su juventud la cortesana más admirada por su belleza. Es tan rica que podría jubilarse, de hecho&amp;nbsp; cuando comienza el relato ella ha empezado a planteárselo, pero Lea no soporta su vejez y perder lo que una vez le hizo sentir especial. Siempre ha sentido un gran cariño por Cherí que ahora se ha convertido en un hombre muy atractivo y le es fácil dejarse llevar por sus encantos, y no necesita pedirle nada, el mero hecho que un hombre joven esté a su lado consuela todas sus necesidades[1]. Sin planteárselo se encuentra viviendo una relación de amor que la hará muy feliz durante seis años. Nunca llegará a mostrar sus verdaderos sentimientos más que al espectador en privado, pero caerá en una profunda desesperación tras la boda de Cherí, y tratará por todos los medios de reconquistarlo fingiendo olvidarlo, como toda una gran profesional del amor sabe hacer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight: normal;"&gt;El final IV.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;Cherí, completamente perdido, volverá a por Lea, pero, “una vez que ha probado la juventud” también la cuestionará a ella, tampoco Lea le es suficiente, no es TODO lo que quiere[2]. Y de nuevo en la tesitura de tener que elegir, verá defectos donde antes no los encontraba, le recriminará que con ella siempre seguiría siendo un niño, y acabará despidiéndose afligido pero, no sin cierta sensación de liberación. En palabras del poeta Camilo de Ory “El agitarse de la mano que dice adiós tiene un no sé qué de júbilo contenido”...&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;Sin embargo, la historia no acaba aquí. Una voz en off relata como Cherí al cabo de los años se dará cuenta de que Lea fue su verdadero amor, y entonces, incapaz de asumir su fracaso, se suicidará.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;La historia deja en el aire la cuestión de lo significativo en la vida de la persona, y ante la forma en que se resuelve la trama parece responder que lo significativo en el bucle neurótico de la insatisfacción perpetua es siempre, fatídicamente, lo que no se tiene.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;Nine&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight: normal;"&gt; (Rob Marshall, 2009)&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm;"&gt;Guión: Michael Tolkin, Anthony Minghella (Remake: Federico Fellini, Ennio Flaiano, Tullio Pinelli, Brunello Rondi, Arthur L. Kopit)&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm;"&gt;Productora: The Weinstein Company / Relativity Media&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm;"&gt;Género: Musical&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm;"&gt;Otras observaciones: Esta película es una adaptación del famoso musical de teatro del mismo nombre de 1982, que a su vez estaba inspirado en la película Otto e Mezzo (Ocho y Medio) de Federico Fellini, cuyo personaje protagonista, Guido, es un autorretrato encubierto del mismo Fellini.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;La historia de Guido en&lt;i&gt; Nine&lt;/i&gt; propone un mejor final que Cherí ante una situación paralela.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;Guido Contini (interpretado por Daniel Day-Lewis) es un famoso director de cine italiano que tras un largo periodo de crisis creativa va a comenzar un nuevo proyecto. Pero el caso es que, el día de la presentación ante la prensa del estreno de la nueva película, Guido todavía no ha escrito ni una sola línea sobre ella. El bloqueo neurótico del autor, su intento por mostrar que es el genio que todos esperan, va a ser el tema de la historia que irá hilvanándose a través de, y gracias a las miradas de las distintas mujeres de su vida: su amante, su musa, su confidente y diseñadora de vestuario, otra amante esporádica americana periodista de moda, el amor platónico de su juventud, su madre, y su mujer.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;Durante toda la trama Guido tratará desesperadamente de encontrar la inspiración necesaria para aislarse y desarrollar el guión que todos están esperando, pero se perderá en esa misma obsesión por encontrarla, demandándola agotadoramente fuera de él, especialmente a ese vasto ámbito de mujeres que lo rodean y que hasta ese momento han hecho de colchón complaciente del gran niño creativo. Lo buscará en su amante incondicional, Carla Albanese (Penélope Cruz), en su también incondicional confidente y ayudante de vestuario, Liliane La Fleur (Judi Dench), en las conversaciones con su inmortal madre muerta, su “mamma” (Sophia Loren), en sus fantasías con la musa sexual de su niñez (Fergi), en sus flirteos con cualquiera que lo adule…, lo buscará incluso en la consulta a un obispo quien le recordará, sin que deje de sonar lúdico[3], que debe esforzarse por ser más católico. Pero en esta ocasión, ninguna de las mujeres de su vida lo salvará en su caída, sino más bien al contrario. Su musa, Claudia Jenssen (Nicol Kidman) renunciará a volver a ser el personaje protagonista de una película fantasma, sin guión, cansada de ser retratada como un objeto ideal, demasiado perfecta y, por tanto, alejada de la posibilidad de ser amada verdaderamente. Y finalmente será la mujer de Guido, la hasta entonces resignada Luisa Contini, sobre la que se basan todas las esperanzas de sacar partido de su perezoso y perdido marido, quien lo abandone. Guido busca nuevas candidatas para ser la protagonista de su película, ante el abandono de Claudia, y durante la proyección de selección, Luisa ve cómo su marido trata a una de las candidatas de la misma manera en que lo hizo con ella cuando la reconoció como actriz para una de sus películas. Es en este punto que Luisa, que hasta ese momento, a pesar de las infidelidades, había creído representar una parcela clave en la vida de Guido, se dará cuenta claramente que en realidad no significa nada especial[4], y aquí saltará el resorte que desencadene la ruptura de la relación (en la que ella ya había sido abandonada mucho antes[5]). Luisa recriminará a Guido su glotonería, “que no tiene límites”, le dice, que se alimenta en la frustración de ella quien abandonó su profesión para seguirlo y apoyarlo, y la lleva a encontrarse cada vez más vacía. Guido,&amp;nbsp; que en alguna parcela de sí mismo, siente, como Cherí, que su imposibilidad para amar es la clave de su fracaso,&amp;nbsp; sintiéndose incapaz de crear sin el apoyo de su mujer, acabará admitiendo lo fantásmagórico de su proyecto cinematográfico, admitirá su derrota y tras comunicarlo, desaparecerá de la escena pública.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight: normal;"&gt;El final.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;Tras su desaparición, el autor seguirá vagando durante bastante tiempo completamente perdido, y sólo una serie de acontecimientos dará a esta historia, a diferencia de la de Cherí, una salida, un final constructivo. Este final sólo es posible cuando hace su aparición un agente masculino limitador[6] (el único que aparece en la película) del deseo de Guido, la amenaza de un nuevo hombre en la vida de su mujer , cuya presencia él constata cuando la espía a la salida del teatro, y queda confirmada en la posterior conversación con su amiga común, Lilian Le Flear. Sólo entonces la cadena edípica asentada en el deseo sin límites de Guido puede romperse verdaderamente, sólo cuando es cortada por una autoridad capaz de frenarla, simbolizada en la figura de un rival.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;Será entonces, ante ese límite, que Guido se reconciliará con su deseo - que habrá pasado de un goce no permitido, por no tener límites, a uno permitido centrado en su mujer-. Será capaz de admitir la equivocación que la llevó a perderla, la necesidad de ella, y volverá a reconciliarse con su faceta creativa, con el niño que lleva dentro – “pero un niño con gracia” como le recuerda, con gracia también, su amiga Lillean Le Flear- y pasará de estar creando histéricamente, sin lindes, en lo Real, su deseo, su falta, para pasar a crearlo en lo simbólico[7], sublimándolo en sus películas.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;Amar, crear, materializar el deseo, sólo se puede llevar a cabo poniendo los límites necesarios&lt;/i&gt;… que diría el Observador en una sesión de psicodrama…&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight: normal;"&gt;Bibliografía.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;Freud, Sigmun:&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;- (1915): Pulsiones y destinos de la pulsión&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;- (1914): Introducción al narcisismo&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;- ( 1905): Tres ensayos para una teoría sexual.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight: normal;"&gt;Notas.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;[1]&amp;nbsp; Anotación de Enrique Cortés en Clase Magistral de Psicoanálisis Freudiano (4 de Marzo 2010).&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;[2] “Un Todo imposible, puesto que nunca se va a lograr satisfacer la sensación de completud, de placer pleno, deseado”, según Enrique Cortés (en conferencia citada).&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;[3] La intervención de esta figura de autoridad tampoco va a poder poner límites al caos de Guido, en cuanto que el personaje, de hecho, todos los representantes del clero que aparecen en la película, reciben un tratamiento sarcástico. Todos admiten ser fan de las películas del autor de puertas adentro, aunque lo conminen, de puertas afuera, a la corrección católica.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;[4] “Acceder a la demanda –aténgase a la deferencia entre demanda, inconsciente, y pedido, consciente- siempre bloquea el deseo, por lo que no se debe acceder a ella nunca”, según Enrique Cortés en Clase Magistral sobre Psicoanálisis Freudiano (4 de Marzo de 2010). Aplicado al relato, la complacencia de Luisa ante las demandas histéricas de Guido, lo único que consiguen es que éste no sienta especial deseo por ella, sino que su falta campe desenfrenada en la intatisfacción perpétua.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;[5] Anotación de Enrique Cortés (inter. Cit.)&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;[6] Según Enrique&amp;nbsp; Cortés, en Clase Magistral de Psicoanalisis Freudiano (4 Marzo de 2010).&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;[7] Idem del anterior.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2460567916450550225-6290631023661377430?l=elcarrodefreud.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elcarrodefreud.blogspot.com/feeds/6290631023661377430/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://elcarrodefreud.blogspot.com/2010/05/cheri-y-guido-una-mirada-psicoanalitica.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2460567916450550225/posts/default/6290631023661377430'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2460567916450550225/posts/default/6290631023661377430'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elcarrodefreud.blogspot.com/2010/05/cheri-y-guido-una-mirada-psicoanalitica.html' title='Chéri y Guido. Una mirada psicoanalítica sobre la glotonería neurótica en dos versiones masculinas incorregibles: a la francesa y a la italiana'/><author><name>Esther</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_AwhOCnLyWiU/S3xXXAgFBQI/AAAAAAAAADQ/TyAJgTebYxA/S220/Esther.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2460567916450550225.post-4333378933953245871</id><published>2010-05-06T04:22:00.000-07:00</published><updated>2010-05-06T04:23:27.007-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Carlos García Requena'/><title type='text'>Sobre el acto analítico</title><content type='html'>&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: italic; line-height: 24px;"&gt;Por Carlos García Requena laventananegra@hotmail.com&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;Más allá de que las intervenciones no son propiedad de nadie, hoy me propongo hablar de aquellos modos de proceder que como herramientas de trabajo son utilizadas dentro del encuadre psicoanalítico y de los efectos que a partir de ellas se producen en el paciente. Empecemos por el principio.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;¿Qué es el acto psicoanalítico? Son las intervenciones propias del psicoanalista, sus formas de hacer o herramientas específicas que están orientadas a propiciar la emergencia del sujeto del inconsciente.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;Intervenir supone siempre la existencia de un antes y un después, de algo que pasa a ser otra cosa.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;Frente a otras formas de hacer como la dominante en el modelo médico, donde el individuo llega con su dolencia y se coloca en posición pasiva ante el médico que le dice lo que tiene que hacer desde el lugar del saber, el acto analítico trata de ayudar al individuo a recuperar el estatus de sujeto-activo, lo que implica un reencuentro con su propio saber sobre sí. En este sentido, las intervenciones del analista van en la línea de que el individuo se reapropie de lo suyo y renuncie a la trampa de remitirse al otro, lo que supone en definitiva un acotamiento de su forma de goce. De la misma forma, todas las intervenciones que van orientadas a limitar aquellos comportamientos en los que el analista puede percibir la presencia del goce (llegar tarde a consulta, quejarse continuamente, pedir continuamente cosas al analista, etc.), están contribuyendo a la constitución de un sujeto donde antes había un objeto de goce.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;Como son siempre dos caras las que tiene el síntoma, la intervención se plantea para incidir sobre ambas, aunque esto implica diferentes formas de proceder.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;Intervenir sobre la parte significante del síntoma, implica ir dándole sentido a lo que le ocurre al paciente a través del desciframiento o análisis de las raíces del inconsciente. Raíces que aunque desterradas de la conciencia, participaron en ese proceso de construcción de un malestar concreto y no de otro. ¿Por qué un sujeto tiene fobia a los gatos y no a las gallinas?... ¿por qué se le duerme un brazo y no se deprime?. Cada sujeto produce síntomas porque su propia historia ofrece una serie de significantes que se intrincan y relacionan para que el síntoma sea el que es. La intervención sobre esta cara del síntoma supone un análisis que va a permitir poco a poco seguir el camino inverso de cómo se construyó y que terminará en el encuentro de un nuevo sentido a lo que le pasa. Puntuación, escansión, interpretación, construcción, insatisfacción de la demanda, etc., son intervenciones destinadas al desciframiento del síntoma.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;Sin embargo, intervenir para descifrar el significado del síntoma no es suficiente.&amp;nbsp; De eso se dio cuenta Freud cuando tras ayudar a que sus pacientes comprendieran la relación entre sus síntomas y sus historias personales, éstos mejoraban durante un tiempo, pero volvían a recaer más tarde. Por lo tanto, hemos de pensar que hay algo más allá de lo cualitativo del síntoma. Algo que lo hace insistente y repetitivo. Se trata de la vertiente compulsiva que empuja a la repetición, una cara pegajosa que lo hace resistente porque aporta al individuo cierto grado de goce del que no es fácil despegarse.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;Mirada desde otro lugar, esta vertiente repetitiva del síntoma tiene que ver con lo que llamamos el fantasma, que en definitiva, no es ni más ni menos que el conjunto de respuestas que a lo largo de la vida, cada cual se va dando a la pregunta: ¿qué quiere el otro de mí?. En la medida que cada cual imagina posibles respuestas a esta pregunta, va colocándose en una posición de objeto capaz de completar al otro, de borrar cualquier presencia de la falta en él, pero también de desterrar cualquier atisbo de falta en uno mismo. Por lo tanto, el fantasma es una estrategia para no tomar conciencia de la propia castración. Sin embargo, en ese imposible de dar esquinazo a la falta, el sujeto queda atrapado, repitiendo una y otra vez, la misma posición subjetiva que sin duda determina sus relaciones con el mundo.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;Para ir desmontando esta tendencia a la repetición, la intervención va en el sentido de ayudar al sujeto a que se de cuenta de cómo, más allá de las situaciones y los contenidos, repite lo mismo en diferentes ámbitos de su vida. Uno de esos ámbitos donde la repetición se deja ver es la transferencia, por lo que el analista tendrá ante sí, sin salir de las paredes de su consulta, muestras de cómo el sujeto se lo monta y oportunidades de ir dejando a la vista el absurdo de esa relación que ahoga su deseo y lo somete al Otro.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;Contextualizado el acto analítico, y habiendo dedicado unas palabras a cómo se actúa sobre la cara repetitiva del síntoma, hablaremos ahora de las distintas intervenciones que el analista maneja para intervenir sobre la cara significante del síntoma.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;En relación a cada tipo de intervención utilizaré diferentes ejemplos procedentes de un caso clínico que traten de dar cuenta de aquello que yo he podido comprender al respecto de&amp;nbsp; las intervenciones del analista, sin esconder que me he encontrado con diferencias de concepción entre diferentes autores, evoluciones de los términos y algunas lagunas en cuya comprensión aún no he podido afinar.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;Se trata de un paciente que ha vivido bajo la sombra de un linaje femenino siniestro que le atrapa y le impone silencio y un padre que se desmarca del auxilio y se alinea sumisamente a la voluntad de la madre.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;La puntuación o subrayado son formas de resaltar en el discurso del sujeto una figura que al analista le interesó destacar sobre el fondo, un significante que llama la atención y merece la pena resaltar. Mediante la puntuación, el analista sugiere otra lectura posible sin decir cual es, sin que esta sea clara ni coherente. Aún sin saber a qué remiten, el analista puntualiza los significantes del discurso del paciente, ayudándole a concebir la posibilidad de la existencia de otros sentidos provenientes de otro nivel de significación que se ubica en el inconsciente.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;El analista puntualiza con una exclamación (¡Ah!, ¿eehhhh?, etc.), un gesto (asombro, incredulidad, sonrisa, etc.), una expresión (¡qué increíble!, ¿eso te dijo?, etc.), o cualquier manifestación que tenga la intención de poner un punto de atención sobre lo ocurrido. Otras veces, la puntuación se lleva a cabo repitiendo las mismas palabras o los gestos que el paciente dijo o hizo, y entonces, el efecto se produce porque el paciente las escucha por boca de otro, lo que produce cierta sorpresa y un cambio el foco de atención, que se concentra sobre el significante señalado y puede permitir la apertura de nuevas vías asociativas. Es importante la literalidad para que el paciente reconozca las palabras o los gestos como propios, porque en caso de que el analista ponga de su propio material, la intervención no tendrá el efecto oportuno.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;Podemos llamar puntuación, subrayado o cita a esta forma de intervención, pero en cualquier caso, se trata de un señalamiento que se produce sobre diferentes manifestaciones que el paciente realiza. Se puede señalar un gesto, una palabra, una frase entera, un lapsus, o incluso recoger dos significantes que el sujeto ha mencionado en diferentes momentos para ofrecerlos unidos fuera del contexto original. El efecto, es siempre el enfatizado de lo que se puntualiza y un cambio de atención que posibilita la emergencia de nuevos sentidos y asociaciones.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;En una de las sesiones del caso clínico que utilizaré para ilustrar este texto, al hablar de su desacuerdo con ciertos aspectos domésticos, el padre de mi paciente, compinchado con su madre, le dice: “tú lo que tienes que hacer para que te vaya bien es ser falso y callar”. Sin decir palabra, puntualizo lo dicho esbozando un gesto de enorme asombro que parece enfatizar su propio enfado al respecto. El simple gesto de asombro por mi parte tiene el efecto de detener al paciente, sacarle de la resignación y llevarle a la conciencia de un enfado del que no parecía darse cuenta legitimizándole entonces en el derecho de no estar de acuerdo con su padre. Esto lo señala en otra sesión posterior :&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;-&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; “Yo no voy a hacer lo que no creo que deba hacer... no quiero callar en mis opiniones ni en mis sentimientos, porque eso me lleva a sentirme desilusionado, como un zombie... eso es lo que me pasaba este tiempo atrás... ni sentía ni padecía”.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;Otra forma de puntuación tiene que ver con el señalamiento de las incongruencias del lenguaje o lapsus. Al hablar, el paciente comete errores, fallas o sinsentidos, que como ventanas al inconsciente dan la oportunidad de profundizar en lo latente.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;En psicopatología de la vida cotidiana (1901), Freud hace todo un recorrido por los diferentes errores que se pueden producir en el complejo proceso del lenguaje, planteando que han de considerarse como rendijas por donde el inconsciente asoma dejándose ver.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;Desde un gesto o actitud corporal que no concuerda con lo que el sujeto afirma, hasta una palabra que apareció cuando en realidad se quería decir otra. Sustituciones de letras que hacen que una palabra se transforme en otra (P.ej.: sexto-sexo), falta de recuerdo de un nombre o mención de un nombre cuando se quería decir otro. Frases extrañas, construcciones gramaticales bizarras, cosas que resaltan por ilógicas, palabras que están fuera de contexto, etc.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;El analista ha de estar atento a estos sucesos porque en ese resbalón se produjo un cruce de caminos donde el inconsciente se mezcló con el discurso en un descuido de las defensas del sujeto, dejando escapar material que sin duda, merece la pena explorar. Exploración que producirá resistencias en el paciente y que conviene hacer con tacto sin llegar a la tozudez, pues el simple acto de señalar ya tiene un efecto por sí mismo.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;Por eso se señala e interroga... ¿qué pasó?. Entonces el paciente dice... “en realidad no quise decir digo, quise decir diego”... ya, pero dijiste digo... ¿qué te sugiere digo?... En este acto de no dejar escapar aquello que se coló entre las defensas, el analista abre una nueva vía por donde explorar, una nueva conexión que quizás no se hubiera mostrado de no ser por el error. Puede que no nos lleve a ninguna parte, pero hay que confiar en que el resbalón no se produce por casualidad, sino porque algo empuja para ser escuchado. Como resultado de este señalamiento de las manifestaciones del inconsciente, el paciente va despertando una curiosidad por aquellas producciones que de manera sorpresiva emergen del inconsciente, aquellas que antes se apresuraba a enterrar con premura.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;Como ejemplo de error en el lenguaje, traeré unas palabras donde más que un lapsus, el error tiene que ver más con lo ilógico de lo dicho. Hablando del silencio impuesto por su madre en relación a las vejaciones a las que les sometía su abuela, el paciente del que vengo hablando dice en determinado momento...&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;-&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Si yo hubiese abierto la boca... era para matarla a palabras...&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;En este caso, la construcción de la frase es aparentemente normal, pero el significado encierra incongruencias... ¿cómo pueden matar las palabras?. Mi intervención pretendía puntualizar, pero en este caso también añadir la corrección al equívoco con objeto de dar salida a la palabra como forma de alivio...&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;-&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Las palabras no matan... las palabras, en todo caso, sanan...&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;Dicha intervención parece haber tenido una huella en el paciente, pues las palabras parecen haber quedado grabadas en su conciencia, recurriendo a ellas en momentos en que siente necesidad de hablar: “las palabras no matan, alivian”. Más adelante, este “matarla” aparecerá en el discurso del paciente cuando recuerda cómo en ésta época de su infancia le echaba matarratas a la comida de su abuela con el objetivo de acabar con ella.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;Otra forma específica de puntuación se lleva a cabo en la escansión cuando en determinado momento aparece un significante que el analista señala al tiempo que da por finalizada la sesión, con la idea de dejar al sujeto suspendido de aquello que apareció. El efecto de corte de la escansión instala un nuevo enigma o pregunta que circulará en la conciencia del sujeto buscando respuestas a nada que salga por la puerta.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;Al final de una sesión, el paciente del que hablo&amp;nbsp; me cuenta lo que él califica como “una tontería que ha dejado para el final”. Relata cómo hace unos días,&amp;nbsp; “sin saber cómo”, terminó en una calle donde habían “clubs de alterne”... y “sin saber cómo”, terminó entrando a uno para... también “sin saber cómo”, sentarse junto a una chica y ponerse a conversar. Decido subrayarle sus palabras añadiendo un poco de ironía...&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;-&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; ¿Cómo se puede ir uno de putas “sin saber cómo”?.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;Entonces me mira entre escandalizado y divertido, pero con una evidente dificultad para hablar de sexo y me dice:&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;-&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; tenía la sensación de estar haciendo “algo que me da miedo y a la vez gustito”...&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;-&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Bien... “¿qué es eso que te da miedo y gustito a la vez?”... vamos a dejarlo ahí...&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;En este caso, subrayé sus palabras y añadí el interrogante para escandir la sesión. Sin duda, se fue con la cuestión del deseo rondando, pues la semana siguiente se presentó hablando de cómo toda la semana había estado dándole vueltas a la cuestión de las razones personales para hacer las cosas.&amp;nbsp; En una sesión posterior, vuelve a aparecer esta cuestión del miedo a ser pillado cuando habla de una escena de su adolescencia en la que él se queda a dormir con una chica en una de las casas de su padre. En ese momento, es él quien lo asocia... “como cuando fui al club, también tenía miedo de que mi padre se enterase... sentía miedo y placer al mismo tiempo”.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;En otra sesión, comenta que, “sin darse cuenta”, se ha gastado un montón de dinero en viajes. Observamos cómo este “sin darse cuenta”, da cuenta, valga la redundancia, de cómo el sujeto intenta desentenderse de la responsabilidad de su deseo, como también trata de deshacerse de las consecuencias de su derroche al plantearme dejar se asistir a la consulta semanalmente para poder recuperarse económicamente. Antes de contestarle decido escuchar qué le ha pasado:&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;-&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Empecé con un viaje... (me lo puedo permitir)... luego me compré el coche... (me lo puedo permitir)... me voy emocionando... me excito..&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;-&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; ¿Te excitas?...&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;-&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; ¡No pienses mal!... me animo... lo quiero todo y pienso que puedo con todo... me pierdo... dejo de pensar en el trabajo, en los compromisos... y sólo me dedico al placer...&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;Tras escuchar su demanda y sus razones para el aplazamiento de las sesiones, decido que es importante que se haga responsable de lo que hace, de manera que termino la sesión anunciándole que las sesiones seguirán de acuerdo a nuestro compromiso semanal, y que sus cuestiones económicas se las tendrá que solucionar él mismo.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;Este pasaje puede ilustrar otra de las intervenciones del terapeuta, la frustración de la demanda en momentos en que se percibe al paciente en una situación de goce.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;Para entender el valor de esta intervención en este momento, hay que tener en cuenta la situación de la que venía el paciente. Varias sesiones venía jugando a cómo ocupar la posición gozosa, preguntándose si sería posible tenerlo todo, si era posible no morir nunca (en relación a la sospecha que tenía sobre la edad de su abuela), si no era de justicia que los demás le diesen las cosas sin necesidad de que él las pidiese, etc., y en ese juego, se plantea la cuestión de faltar al compromiso de la terapia para reparar el exceso de gasto. La frustración de esa demanda era en ese momento de vital importancia, pues venía a recordar que “no se puede tener todo”.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;A pesar de haber frustrado su demanda de asistir de forma quincenal, más tarde, el paciente anula algunas sesiones por su cuenta con justificaciones diversas.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;En sesiones posteriores, comenta que su padre se ha vuelto a saltar un compromiso que había adquirido con él: “antes dije una cosa, pero ahora digo otra”. Mientras se queja por este asunto, yo le recuerdo que él estaba haciendo lo mismo en relación a nuestro compromiso de asistencia semanal. El subrayado de la literalidad de su frase (“antes dije una cosa, pero ahora digo otra”) en relación a la cuestión de las consultas parece sorprenderle. Su reacción al darse cuenta de que está haciendo lo mismo que su padre la comprobaré posteriormente en la transferencia&amp;nbsp; cuando en vez de corroborar el compromiso de asistencia semanal y luego saltárselo con excusas, me plantea claramente que no puede seguir en esa situación y me pide un cambio temporal en el planteamiento de la terapia antes de comprometerse.&amp;nbsp; &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;Otra forma de frustración de la demanda tiene que ver con el silencio del analista. El analizante viene en busca de respuestas sobre lo que le pasa, pero se encuentra con el silencio del analista&amp;nbsp; que frustra la demanda y deja al paciente en un vacío que le remite a si mismo. El silencio es ocupado entonces por la palabra del paciente, y en ese desplegamiento del discurso para explicar lo que le sucede es que esta irá dejando un rastro que remite al inconsciente.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;Si el analista da las respuestas que el analizante le pide, estará rellenando ese vacío tan necesario y en definitiva, estará obturando el deseo que sin duda es el motor de la cura.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;En el fragmento que incluyo a continuación se observan diferentes ejemplos de las intervenciones ya mencionadas, además de ilustrar la regla fundamental del psicoanálisis: la invitación a la asociación. La asociación libre pretende que la cadena del discurso no se rompa y que el sujeto pueda realizar saltos hacia diferentes tiempos de su existencia para sortear la rigidez de la memoria reciente y la represión. Valga decir que no se trata de tiempos cualquiera, sino de momentos de la existencia del sujeto que están conectados entre sí por la línea invisible e inconsciente que en definitiva es el camino que marca la historia del síntoma. Freud describía estos saltos temporales donde afectos y representaciones quedaban separadas por medio de la represión y encapsuladas para dificultar su acceso a la conciencia, refiriéndose a ellos como T1, T2, T3... etc. En este esquema T1 hace referencia a una escena o suceso originario y el resto de tiempos tienen que ver con momentos posteriores donde lo inconcluso trata de actualizarse en el presente buscando una resolución que no se produce, pero que se expresa empujando desde el inconsciente.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;Podemos observar el valor de la asociación al principio de este fragmento, que parte de la sesión donde este paciente se da cuenta de que callar le hacía vivir como un zombie y que desemboca en la aparición de una frase que me llama la atención:&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;-&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; ¿Ni sentías ni padecías?...¿en qué otros momentos de tu vida te has podido ver en este “ni siento ni padezco”?&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;Las palabras “ni siento, ni padezco”, le llevan a otra época de su vida que recuerda penosamente y trata de mantener silenciada. Continúa:&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;-&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Con la madre de mi madre... ella nos decía barbaridades, nos pegaba... nos humillaba... tenía libros de Franco y la Biblia... los leía, escupía, se mordía los dedos y se quitaba toda la yema, se hacía cruces, se rasgaba la ropa e insultaba a todos. Una locura... hablar de mi abuela me pone mal... tenía bolsas de basura abiertas por su habitación y muchas cosas raras... la cabeza de una muñeca pinchada en un palillo...&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;Cuando le señalo que parece que se trataba de una persona enferma, se instala en un estado defensivo... “no quiero saber”... “no quiero recordar”... Tengo odio hacia ella y no quiero cambiarlo... quiero que siga así, no quiero saber nada de ella. No quiero hablar porque tengo miedo de poder entender algo. No quiero sorpresas...”.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;Parece que una verdad asoma y amenaza con poner en jaque todo el esquema imaginario del paciente, que se defiende.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;-&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; No quiero hablar de ella... no quiero que se de un espacio donde se hable de ella... (se pone un dedo en la boca haciendo el gesto de silencio).&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;-&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; ¿te has dado cuenta del gesto que has hecho?...(señalando el gesto de silencio)... ¿qué significa para ti?...&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;Se trata de nuevo de una puntuación, en este caso de un gesto que parece tener cierto peso específico en la historia del sujeto y su silencio.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;Tras unos segundos de silencio, el paciente angustiado dice:&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;-&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; No voy a hablar... tú estás tirando de la cuerda... y yo no voy a hablar.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;-&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Yo no quiero nada... simplemente guardo silencio y espero.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;-&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Esperas a que hable de mi abuela.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;-&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Espero a que hables de lo que quieras...&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;-&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Es que del tema de mi abuela no quiero hablar... quiero seguir en el odio...&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;Yo sigo en silencio... pero parece que cada vez que hay un espacio vacío, algo pulsa por emerger desde su cárcel. Algo de lo que el sujeto se niega a dar cuenta...&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;-&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; ¡No voy a hablar de mi abuela!...&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;-&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Me parece bien... el tiempo es tuyo y puedes hablar de lo que quieras... pero me llama la atención tu insistencia en no hablar del tema, y cada vez que se hace silencio y puedes pasar a otra cosa, vuelves a hablar de ella, aunque sea desde la negación... A mí me da la impresión de que hay algo que pugna por salir, algo que tiene que ser puesto en palabras... sin embargo, respeto su decisión...&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;-&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Ya te dije el otro día que las palabras son peligrosas...&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;-&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; ¿palabras peligrosas?... en estos días hemos estado viendo precisamente que lo peligroso es el silencio...&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;Vemos cómo la decisión de no cerrar nunca más la boca se deshace cuando el sujeto toca con un tema profundamente negado. Ante la posibilidad de la emergencia de una verdad, el sujeto se vuelve a instalar en un goce silencioso que sin embargo duele porque algo empuja hacia la conciencia.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;En cualquier caso, tengamos en cuenta que si del lado del analista, el silencio es una herramienta, del lado del paciente, el silencio es una forma de goce que hay que acotar por medio de la palabra.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;Otra de las intervenciones analíticas se denomina construcción, y consiste en recoger fragmentos separados en la historia del sujeto y ofrecerlos relacionados con el objetivo de abrir una nueva conciencia. Un ejemplo típico de construcción es el tipo de intervención característicamente freudiana que él llamaba interpretación. Ej.: “Usted está así en la actualidad porque en la infancia le pasó esto otro...”. Este tipo de intervenciones orientadas a dar significado al síntoma fueron muy utilizadas por Freud y por muchos analistas posteriores, pero en la actualidad son poco frecuentes.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;El objetivo de la construcción no es que el paciente llegue a cosas sorpresivas por él mismo, sino que se produzca un abrochamiento de dos aspectos relacionados, pero que permanecían separados en la conciencia del sujeto. Es como decirle: T1 tiene relación con T2, pero en este sentido no deja puertas abiertas, sino que son conclusiones cerradas. Se trata de algo premeditado, construido o elaborado que surge al conectar lo que se escucha durante el trascurso de la sesión con otras informaciones procedentes de lo que ya se conoce sobre el paciente.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;En el caso que estoy presentando para ilustrar este asunto de las intervenciones del analista, hay un ejemplo de lo que podríamos concebir como una construcción.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;El paciente presenta desde el principio una actitud quejosa en relación a cómo ciertas personas de su ambiente próximo le arrebatan aquello que le pertenece. Estas personas no son siempre las mismas, y los contenidos de su queja varían cada vez en torno a asuntos diferentes, pero siempre existe una relación de competencia en relación a obtener algo de sus padres. En determinado momento de una sesión donde la queja se hace especialmente presente, opto por devolverle lo siguiente:&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;-&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Hoy escucho tu queja en relación a cómo tus padres han permitido que sea tu cuñado quien ocupe la plaza de garaje que tienen, dejando tu coche fuera. El otro día me hablabas del reparto de habitaciones de tu casa, donde tus padres otorgaron la más grande a tu hermana y su novio, mientras que a ti te quedaba la más pequeña... En general, te escucho situado en la queja de cómo hay alguien que se lleva lo que tú crees que te pertenece... Sin duda, esto tiene relación con esto que me contabas al hablarme de tu infancia, cuando señalabas que tus padres dirigían la atención a tu hermana...&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;En realidad, es una escena imaginaria. Él se coloca en el lugar del desfavorecido y se queja de que nunca le prestan la atención merecida. Sin embargo, en otra sesión, al contar detalles sobre otra escena de su infancia, comete un lapsus que le delata...&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;-&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; ...Yo notaba cómo la atención se desplazaba hacia mi hermana...&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;En ese momento yo intervení sobre el error lógico... &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;-&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Si la atención se desplazó es porque antes estuvo en otro lugar... posiblemente antes estuviera en ti...&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;El sonrojo del paciente fue muy evidente. Quedó al descubierto en su trama y asomó la trampa de su queja. En realidad, el paciente siempre quería tener la atención y no soportaba cuando otro acaparaba la mirada de sus padres, en la que parece estar intensamente atrapado.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;Antes de pasar a cómo se interviene sobre las escenas traumáticas, dedicaré unas palabras a la intervención que ha sido el núcleo de la doctrina y la técnica psicoanalíticas: la interpretación.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;Pero antes, hemos de aclarar una cosa...&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;Si atendemos a su origen freudiano, la interpretación sería una especie de explicación de lo que le pasa al paciente en función de aquello que le sucedió en su infancia. La relación del síntoma con el trauma producía intervenciones tipo: “lo que le pasa en la actualidad tiene que ver con aquel suceso de la infancia donde...”. Hoy en día, este tipo de intervenciones, se conciben más del lado de la construcción, debido a que implican cierto grado de premeditación.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;Lo que hoy en día se concibe como interpretación es otro tipo de intervención. Es en primer lugar una manifestación del inconsciente, que surge sin premeditación a partir de la escucha del analista a lo que manifiesta el paciente. Algo que surge de repente, como figura sobre fondo, en la conciencia del analista, saltando de la maraña del inconsciente a la palabra como lo hace el mensaje al oráculo y que tiene el efecto de sorprender a ambos, analista y analizante, invitándoles a explorar sentidos latentes.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;Si entendemos el inconsciente como un lugar que está más allá de los sujetos y que no es propio de nadie, sino un espacio donde hay intercomunicación, surgirá sin duda la intuición de que el inconsciente habla por sí solo, poniendo en boca de los sujetos una verdad que va más allá de lo manifiesto.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;Pondré como ejemplo una respuesta espontánea que pudo ser un gran error por el momento y la forma en que fue realizada, pero que por suerte tuvo un efecto posterior que de alguna manera ha vertebrado el proceso terapéutico. El paciente hablaba sobre cómo la madre le exigía que no dijese nada ante aquellas cosas en que estaba en desacuerdo, implantando una especie de ley del silencio sobre todos los miembros de la familia. Una ley de la que ella era dueña y señora, regulando cuando podía franquearse y cuando debía obedecerse. En un momento dado, sin pensarlo, le digo:&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;-&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Parece que a los pies de tu madre no puede crecer vida...&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;-&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; No... ya se encarga ella de silenciarla. Tengo una madre que me manda callar y un padre que no me tiene en cuenta...&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;-&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Un padre que se tira en marcha y te deja solo... (aludiendo a un sueño que me cuenta en la primera sesión, donde él va en un coche a la deriva y su padre se tira en marcha)&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;Decía que se trataba de una intervención arriesgada porque se produjo en el periodo de entrevistas preliminares, donde la intervención del analista tiene que ser paulatina y digerible. Más allá del momento, también era demasiado arriesgada por su contenido. Como me di cuenta gracias a la supervisión, decirle a un paciente que aquella mujer que le ha dado vida es como el caballo de Atila (que no dejaba brotar hierba allí por donde pasaba), es un poco salvaje. Sin embargo, la reacción del paciente a lo largo de las sesiones posteriores fue permitirse cuestionar la relación con su madre, poniéndola en entredicho y abriendo puertas para salir de debajo de una sombra que le impedía constituirse como sujeto en su deseo.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;Tuve suerte porque la transferencia estaba bastante instaurada en ese momento, de manera que pudo sostener semejante intervención. Porque sea dicho de paso, sólo puede haber interpretación en el marco de la transferencia, cuando se ha establecido cierto grado de conexión entre el analista y el analizante por donde circulan contenidos inconscientes.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;Finalmente dedicaré unas palabras a la intervención del analista cuando el paciente cuenta una escena traumática. No hay que olvidar que el recuerdo de lo traumático está profundamente afectado por lo subjetivo del paciente, que recuerda “lo que quiere o puede recordar”. Instar al paciente a hablar de una escena traumática, por muy vago que sea su recuerdo, le va a obligar a añadir detalles reales o imaginarios que, al ser desplegados, van a mover siempre un poco la idea que tenía el paciente de lo ocurrido. Poner palabras donde había silencio y poner contenidos donde había recuerdos inmóviles y parciales, contribuye a ir desanudando la verdad del trauma.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;Cuando hablamos de escenas traumáticas, no solamente nos referimos a acontecimientos excepcionales, sino también a todos aquellos pasajes que se pueden suponer cargados de cierto valor o peso emocional en la vida del sujeto, bien por el momento personal en que se producen o por estar dentro de un proceso del desarrollo que suele acarrear cambios conflictivos. En el caso que vengo utilizando como ejemplo clínico, el paciente cuenta una escena que transcurre sobre los 4 años, en una época donde tras un error médico en la práctica de una operación en una pierna, le quedaron ciertas secuelas que supusieron, durante los 2 años siguientes, diferentes intervenciones e ingresos hospitalarios.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;-&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Recuerdo que durante una de mis estancias en el hospital, había en la cama de al lado,&amp;nbsp; un chico retrasado que me quitaba los juguetes...&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;-&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; ¿un niño retrasado?&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;-&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Sí, en cierta manera me recuerda al novio de mi hermana, porque a él si le dan, y a mí no...&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;Al pedirle que pusiera detalles a la vivencia de su estancia en el hospital comienza diciendo que se sentía fatal porque no podía moverse a ningún lado... justo en ese momento, se silencia y sus ojos se humedecen. Dejamos la sesión en ese punto en una nueva escansión...&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;Sin embargo... ¿dónde están los detalles?. Aquí no los hubo, pero el ejemplo puede ilustrar cómo la simple invitación a ponerlos tuvo un efecto de encuentro con algo que no esperaba, algo que hubiera permanecido silenciado en su primer relato parecía abocarse a la superficie sin terminar de asomar.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;¿Cómo hubiera sido la intervención si no se hubiese quedado sólo en una invitación que luego no secundé?... quizás preguntas del tipo... ¿cómo te quitaba los juguetes?... ¿no decías nada?... ¿cuál era la situación de los dos?... ¿cómo era la habitación?... ¿ambos os podíais mover?... En definitiva, invitaciones para que él aportase datos que sin duda faltaban, o datos que habían sido omitidos porque la realidad fue otra.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;No sabemos dónde nos puede llevar, pero si tenemos en cuenta que el sujeto construye el recuerdo del trauma de los recuerdos que conserva, unidos de la manera menos amenazante, no es de extrañar que a poco que ponga detalles, estos vengan a jaquear la trama imaginaria que el sujeto se ha montado, moviendo la conciencia y facilitando una nueva visión de las cosas.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;En la sesión siguiente me cuenta cómo las escenas de sufrimiento en el hospital, solían terminar cuando sus padres le llevaban siempre a comer patitas de cangrejo a un bar. Podemos ver cómo esa queja de un déficit vehiculizada por “a mi no me dieron”, parece resarcirse o anularse en las escenas relacionadas con la comida, donde por un lado, algo se alivia, pero por otro queda anudado al síntoma del sobrepeso.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2460567916450550225-4333378933953245871?l=elcarrodefreud.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elcarrodefreud.blogspot.com/feeds/4333378933953245871/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://elcarrodefreud.blogspot.com/2010/05/sobre-el-acto-analitico.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2460567916450550225/posts/default/4333378933953245871'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2460567916450550225/posts/default/4333378933953245871'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elcarrodefreud.blogspot.com/2010/05/sobre-el-acto-analitico.html' title='Sobre el acto analítico'/><author><name>Esther</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_AwhOCnLyWiU/S3xXXAgFBQI/AAAAAAAAADQ/TyAJgTebYxA/S220/Esther.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2460567916450550225.post-112523217435952807</id><published>2010-05-06T04:18:00.000-07:00</published><updated>2010-05-06T04:18:58.018-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Gestalt y Psicodrama'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Alfonsi Huete'/><title type='text'>¿Es gestáltico el Psicodrama freudiano?</title><content type='html'>&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: italic;"&gt;Por Alfonsi Huete. alfonsi. huete@gmail.com&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;Tras un periodo de formación, hace apenas un mes me estrené profesionalmente&amp;nbsp;en el quehacer de un psicodrama freudiano. De lo previsto a lo visto acerté en una&amp;nbsp;sola previsión, de forma similar a lo ejemplificado por Lacan con el juego de los prisioneros, “el que arriesga se salva”, en el sentido en este caso de poder ver-se, de poder ir construyendo un saber solo posible atravesando la resistencia narcisista del “¿cómo lo haré?”.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;Acerté en prever que estaba nerviosa, que era lo normal, y que cuando me sentara pesaría más la responsabilidad que el narcisismo y eso es lo que importa. Este pensamiento lo pongo en boca de Enrique, quien lo enuncia en nuestra formación y que es como un mantra para mí cuando practico; además, el taller fue realizado en La Huertecica, y al llegar a mi casa por la noche, recordé que tuve un primer insight de lo que supone ser responsable en ese mismo salón donde se realizó el taller, hará ahora unos 21 años, cuando trabajando con drogodependientes heroinómanos, tratando de esconder mi miedo (al estilo del consejo que se dan los funcionarios de prisiones en la película “Celda 211”: “Sobre todo que no se te note el miedo”), adoptaba en los inicios de mi trabajo, actitudes defensivas de provocación y dureza, hasta que un día a punto de expulsar del centro a un paciente, me di cuenta de que él estaba en una situación más vulnerable que yo: en ese punto dependía de mi decisión.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;Esta experiencia le dio un giro a mi concepción de autoridad, que ahora contaba con uno de sus ingredientes esenciales, a mi modo de ver, la responsabilidad.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;Es en este punto donde hay posibilidad de discriminar entre “acting out” y “acto”. Es en ese punto de corte donde la técnica psicodramática, tiene la capacidad de provocar un cambio donde hay un “siempre lo mismo”,eso sí, siempre que el deseo sea puesto en juego.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;Las previsiones que no se cumplieron: en formación me había resultado hasta ahora más fácil el papel de animadora que de observadora. No ocurrió así en este taller. No sé por qué la observación me resultó más sencilla. Tras unos días de reposo, supongo que un factor puede deberse a que la mayor experiencia del compañero del taller, comparada con mis compañeros de formación, clarificara más el tema general de lasesión; otro factor podría ser el descenso del foco narcisista en tanto que el encuadre era diferente para mí: en el caso de formación es en la observación donde más cabe ponerse a imitar a los maestros psicoanalistas,en cuanto que este tipo de devolución son bastante ajenas a mis intervenciones&amp;nbsp; gestálticas, y además una cuenta con que a la postre, ahí está el responsable de la formación en caso de desaguisado; pero en elcaso de un taller “real”, donde este componente de responsabilidad es más ineludible, sencillamente estoy en dar al paciente algo que le valga, que resignifique la experiencia de su actuación, abriendo una posibilidad de romper la cadena de repeticiones.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;Esto último ha sido como asomarme experiencialmente (con la experiencia aludo a la presencia en el taller,la escucha y al intento de abrochar ésta con palabras) un poco más a algo intuido desde que oigo y leo sobre psicoanálisis y psicodrama freudiano: la cadena de significantes. Aunque sigo sin saber definirlo, ya que es un expresión que me convoca más de lo que puedo nombrar, siempre me viene la imagen decuentas ensartadas en un hilo, a modo de collar; al oír significantes me remite a palabras y sin embargo,he tenido la impresión de que,&amp;nbsp; esa cadena no está compuesta solo de palabras sino de equívocos, o sea lapsus verbales, sorpresas y novedades, o sea lapsus emocionales, y actitudes corporales que no encajan en el discurso general, o sea contradicciones.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;En un escrito Enrique nos convocaba a pensar sobre el hecho de que el psicodrama es muy gestáltico. A no ser que esté diciendo un disparate (que podría ser), para hacerme eco de algunos de esos significantes,el entrenamiento en escucha gestáltica ha sido tan importante como el aprendizaje psicoanalítico que voy realizando.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2460567916450550225-112523217435952807?l=elcarrodefreud.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elcarrodefreud.blogspot.com/feeds/112523217435952807/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://elcarrodefreud.blogspot.com/2010/05/es-gestaltico-el-psicodrama-freudiano.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2460567916450550225/posts/default/112523217435952807'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2460567916450550225/posts/default/112523217435952807'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elcarrodefreud.blogspot.com/2010/05/es-gestaltico-el-psicodrama-freudiano.html' title='¿Es gestáltico el Psicodrama freudiano?'/><author><name>Esther</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_AwhOCnLyWiU/S3xXXAgFBQI/AAAAAAAAADQ/TyAJgTebYxA/S220/Esther.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2460567916450550225.post-120185624896849857</id><published>2010-05-06T03:27:00.001-07:00</published><updated>2010-05-06T04:12:22.680-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Carlos García Requena'/><title type='text'>Entrevistas preliminares</title><content type='html'>&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: italic;"&gt;Por Carlos García Requena. laventananegra@hotmail.com&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;Las entrevistas preliminares son aquellas que se realizan previamente al análisis con el objetivo de valorar si el sujeto se podrá beneficiar de él. Como se puede intuir, no tienen una duración determinada, que depende en cualquier caso, de la medida en que se van produciendo ciertas condiciones necesarias para que el sujeto esté en posibilidad de analizarse. Se trata de ayudar al sujeto a transitar desde una posición de irresponsabilidad ante el propio sufrimiento y una demanda de extirpación pasiva del malestar, a otra en la que el sujeto levanta la mirada más allá del síntoma y empieza a preguntarse cómo es que participa en lo que le pasa. Para comenzar el análisis es necesario que el sujeto entienda que lo que le pasa está relacionado con su historia, y que ante la existencia de lagunas en la misma, pueda confiar en el inconsciente como fuente de respuestas.&lt;br /&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;Las entrevistas preliminares también sirven para que el analista pueda ir realizando un diagnóstico estructural de vital importancia para orientar la dirección de la intervención posterior si es que esta tiene lugar.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;Podemos decir que las entrevistas han llegado a su fin cuando se produce:&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;-&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Establecimiento de la transferencia y la atribución del lugar del sujeto supuesto saber sobre el analista (el paciente busca respuestas en el analista porque le supone un conocimiento, pero es el silencio del analista el que hace ver que las respuestas están en el inconsciente, de manera que el único que puede acceder a ese saber es el propio paciente).&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;-&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Rectificación subjetiva. El sujeto pasa de ser víctima de lo que le pasa a ir aceptando su participación y responsabilidad. En definitiva, deja de centrarse en el Otro, para preguntarse por sí mismo y por su deseo.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;Conocí a este paciente durante su internamiento en un centro de atención a personas con problemas adictivos, donde inicia un tratamiento de desintoxicación y deshabituación hace 4 años. En ese momento, yo ejercía labores de enfermero – educador, por lo que mi contacto con él se limitaba a las actividades de grupo (talleres), y a las horas que pasaba de guardia en el centro.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;Desde el principio, daba la impresión de estar buscando una especie de guía o consejero que le orientase en multitud de aspectos, y ello se manifestaba cuando a menudo me buscaba para expresarme sus dificultades y conflictos. El encuadre de la intervención del centro se basaba en darle pautas concretas acerca de qué hacer para no consumir. Pautas de control conductual que yo considero importantes para los inicios del tratamiento en adicciones, pero que a largo plazo no creo que ayuden al sujeto a cuestionarse acerca de sí, de su deseo y de sus motivaciones. Cabe pensar que las entrevistas preliminares ya empezaron de alguna manera en este periodo de hospitalización, donde más allá de establecer un lazo conmigo, se produjo el inicio de la transferencia. La continua consulta acerca de sus problemas y conflictos me hace suponer que se estaba estableciendo ese lugar de supuesto saber y aunque la tentación de darle “mis respuestas” estuvo presente, en algún momento sentí que eso no llevaría a ningún sitio, pues posiblemente las adoptaría como propias y volvería a esconderse tras ellas (como pasó en ocasiones). Por simple intuición, empecé a devolverle sus preguntas con otras preguntas, remitiendo de nuevo hacia sí el caudal de las incógnitas. Observé que estos cuestionamientos tenían efecto y abrían espacio para la reflexión y la conexión con el propio deseo.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;Durante este periodo, siguió una terapia orientada a controlar el consumo y la dieta, aunque las dificultades con los límites se manifestaban también en otros aspectos (relaciones, aspectos laborales, relación con sus padres, etc.). Al finalizar el periodo de internamiento me pidió continuar la terapia conmigo, cosa que yo decliné diciéndole que por el momento no era posible.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;Durante los 4 años siguientes, no continuó el contacto con el centro, pero yo hablé con él 3 o 4 veces por teléfono con objeto de saber sobre su estado y para preguntarle alguna cuestión extra-clínica.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;Hace unos meses volvió a contactar conmigo tras enterarse de mi reciente disposición a ver pacientes en terapia individual como psicólogo, y se repite de nuevo el pedido de que le acompañe en terapia. Me cuenta que ha estado largo tiempo acudiendo a psicólogos&amp;nbsp; para ver qué le pasa en otros aspectos de su vida más allá de las drogas (no consume desde hace 4 años), pero que al final ha dejado de ir porque “sólo le decían lo que tenía que hacer”. Tras reflexionar unos días, decido verle. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;Su demanda actual viene vehiculizada por una “inexplicable dificultad para perder peso” y una sensación de apatía vital y desgana que viene sintiendo desde hace un tiempo y que le lleva al aislamiento.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;Siguiendo la línea de intervención que funcionó anteriormente, y que parece haber favorecido este nuevo encuentro, decido que uno de los pilares básicos de mi intervención será, por norma general, no decirle lo que tiene o no tiene que hacer, para que esta forma quede enfrentado continuamente a su propio deseo. NO atendiendo a su demanda de soluciones respecto al peso, interrogándole por la relación con el impulso de comer a lo largo de su historia (“¿Que es eso que te tragas y no dices?”). Este desvío de la mirada fuera del campo del síntoma parece haber facilitado la apertura de otros asuntos que sin duda son de importancia estructural para el sujeto, al tiempo que han servido para permitirme construir un mapa orientativo del caso y un primer diagnóstico estructural que facilite una línea básica de intervención.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;Durante&amp;nbsp; las primeras sesiones, la apatía inicial va dejando paso a estados de rabia y queja a medida que aparecen asuntos que tienen que ver con su situación familiar. Por un lado, parece encontrarse entre la necesidad de expresar su deseo y una ley del silencio que su madre parece haber impuesto en el ambiente familiar y en la que él queda atrapado en una relación tan amarga como gozosa. Por otro lado, una frustrante relación con un padre que no ejerce como limitador del goce y al que permanece enganchado a través de una imperiosa necesidad de reconocimiento que otros cercanos sí obtienen.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;Teniendo en cuenta esto, me doy cuenta de que otro de los pilares para estos primeros compases que conforman las entrevistas preliminares será ir reconstruyendo el lugar de la función paterna, en tanto figura portadora de un límite que el sujeto esquiva al tiempo que necesita. Una de las primeras sesiones, empieza de la siguiente manera:&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;P-. “esperando en el zaguán del edificio me he puesto a curiosear. Había un botón, y lo he tocado… ha sonado una alarma. Me he ido corriendo… si dicen algo, no he sido yo… que te busquen a ti…”&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;T-. Cada cual se responsabiliza de lo suyo. A mí no me van a buscar por lo que tú has hecho.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;Más allá de ponerle límites a su provocación, es curioso observar que no se lo guarda. ¿Por qué me lo cuenta?, ¿qué busca al hacerlo?... Para mí, la respuesta tiene que ver con la búsqueda de los límites que no encuentra. En tanto que se los salta para que se los pongan. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;En la misma sesión, aparece la cuestión de sus faltas de asistencia al compromiso de vernos semanalmente. Yo le vuelvo a poner límites remarcándole la importancia de cumplir con nuestro compromiso y planteándole recuperar las sesiones perdidas. En las sesiones posteriores se observará reiteradamente la tendencia del paciente a saltarse nuestro compromiso al tiempo que una de sus principales quejas tiene que ver con cómo su padre se salta los acuerdos que ha establecido con él.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;Se observa muy claramente esta dificultad de aceptar la entrada de aquel que limita en determinadas situaciones, que tiene que ver con su relación con la mujer:&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;-&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Pues cuando yo estaba relajado hablando con ella (en el paraíso), llegó un tío que era amigo suyo y me cortó el royo… No pasó nada, pero me cortaba hablar de forma natural, como antes… Como si estuviéramos en una burbuja y de repente entra uno e interrumpe…&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;En otro momento:&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;-&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; “siempre tiene que venir alguien a joderme la marrana”.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;Sin embargo, como sabemos es precisamente la inclusión de un tercero que limita el goce lo que posibilita que uno pueda abrirse a otras cosas.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;Aunque mi intervención sigue en lo general, la misma línea que entonces, el cambio de esquema, ha supuesto algunos efectos.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;Desde un primer momento, surge la cuestión de realizar las entrevistas cara a cara o establecer la situación analítica de desaparición del otro (terapeuta) tras el diván. La respuesta a la que tempranamente llegué es que no se trata de un análisis, sino de las entrevistas preliminares, por lo que hubiera sido arriesgado precipitar mi desaparición cuando aún no sabía si el paciente lo podría soportar. En ese sentido, y a tenor de cómo se fue desarrollando el proceso de las entrevistas preliminares, creo que fue una decisión acertada. Gran parte de la temática del individuo versaba en relación a la necesidad de ser mirado por sus padres. Una necesidad que deja al descubierto en recuerdo de infancia: “Recuerdo que de pequeño iba a la piscina del pueblo. Recuerdo que me iba a tirar en bomba y le decía a mi madre… “mira mamá”… ella me decía que sí, pero cuando iba a tirarme no me miraba… Siempre así…”... “sin embargo, había un profesor de natación que sí me miraba, y tras una carrera en la que no gané, me invitó a un helado. Desde entonces siempre me invitaba a un helado tras las clases ”. Vemos aquí, la necesidad de una figura que le reconozca, que le mire y la asociación entre el reconocimiento y la comida.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;Otra de las dificultades con las que me encontré en relación al cambio de situación terapéutica fue que en la anterior etapa donde yo le atendía como enfermero de la institución, pasaba mucho tiempo del día accesible a su demanda, lo que suponía una cercanía excesiva que a veces me dificultaba el poder mirar las cosas desde otro lugar. Procurando no incurrir en la frialdad y en la lejanía, he adoptado una nueva distancia y una limitación a sus intentos por intimar más allá del espacio de la consulta. He suprimido las conversaciones informales antes o después de las terapias y otros aspectos que intuía con posibilidad de drenar contenidos paralelos al espacio terapéutico. Ante esta nueva postura, el paciente ha reaccionado con extrañeza y ha seguido intentando reproducir la relación cercana del modelo anterior. Insiste en fomentar una complicidad al señalar un espacio de significados compartidos (“¡Hombre!... tu ya me entiendes...”) y yo en desmarcarme de él (“No. Yo no te entiendo... explícame lo que quieres decir con esto...”), lo que parece ir abriendo un nuevo espacio a los significados, y ayudándole a entender que las palabras pueden encerrar otros sentidos no explorados.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;En la misma línea me gasta bromas, utiliza chistes, comentarios y referencias que nos sintonizaron en la etapa anterior, como en un intento de que las cosas sean como fueron. Mi respuesta, que va desde el silencio a la cara de póquer y la interrogación, abre un nuevo sentido al chiste que le descoloca. Creo que él intuye que hay algo diferente, que lo de antes no puede ser. Sin embargo, parece estar apreciando que esta nueva forma de intervención produce efectos que le llevan a la reflexión y a la movilización de contenidos.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;En cuanto a la introducción de elementos propios del dispositivo analítico, que dicho sea de paso, para mí también supone algunas novedades con respecto a mi posición anterior, he observado ciertos aspectos que pueden ser de interés con respecto a las entrevistas preliminares.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;En primer lugar, he de destacar su respuesta ante la especial escucha a las distintas manifestaciones del inconsciente (lapsus, sueños, equívocos, chistes, etc.). En un principio, aparece sorpresa y cierta resistencia a admitir la posibilidad de que el equívoco lleve a algún lugar o de que existan razones más allá de las contempladas de forma consciente. En otros momentos su reacción se transforma un intento por controlar su discurso para evitar los deslices (“¡es que tengo que medir las palabras, porque siempre metes el dedo en la llaga!”). Finalmente ha terminado por darse cuenta de cómo la palabra pugna por salir, escapando al control y emergiendo sorpresivamente en sus chistes, en sus comentarios aparentemente sin sentido, en sus sueños y actos. Cada vez que se libera de las razones lógicas y el control, abandonándose a la palabra desatada, aparece una nueva conciencia que le descoloca, pero también aporta cierto sentido al “sin sentido”.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;De esta forma, va tomando conciencia de que aquellas razones lógicas que ya se ha contado muchas veces para tratar de explicar lo que le pasa, no le han ayudado a entender más que de forma superficial, por lo que va intuyendo que hay “razones del corazón que la razón no entiende”.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;Al señalarle aquellos significantes que parecen ir cargados con un extra de sentido o aparecen extrañamente descolocados, parece abrirse una nueva dimensión, que puede ser observada en el fragmento que incluyo a continuación, donde habla de esa especie de ley del silencio impuesta por su madre:&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;-&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; ¿En qué otros momentos tu madre te ha prohibido que digas nada?... (lapsus)&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;Me cuenta entonces el silencio que vivían hace tiempo en su casa cuando convivían con una abuela que aunque no sabe lo que le pasaba, cree que estaba loca. Al parecer ella les faltaba al respeto, les humillaba… pero la consigna de su madre era siempre mantener la boca cerrada, no decir nada... Entonces me dice:&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;-&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; “Si hubiese hablado, era para matarla a palabras”… Pero ante una situación así, el silencio…&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;-&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Pero las palabras no matan... en todo caso, las palabras alivian.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;Da la sensación de que mi intervención le descoloca y le conecta con algo nuevo que parecía estar&amp;nbsp; velado. La sesión siguiente dice: “Uno callando toda la vida… no voy a callar nunca más… creo que me he quitado un peso de encima”. Curiosa frase: al hablar me quito un “peso” de encima.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;Parece que la palabra, silenciada tradicionalmente para no amenazar el goce silencioso, cobra ahora una nueva dimensión posibilitadora y aliviante.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;Otro efecto diferente tiene el hecho de dejarle suspendido en la palabra. El uso de la escansión ha sido de gran utilidad en la terapia, sobre todo porque he podido constatar de sesión a sesión, una mayor elaboración de los temas que quedaron mediados por la interrupción de la sesión, y que frecuentemente eran motivo de inicio de sesiones posteriores. El tiempo variable de la sesión parece producir efectos, sobre todo cuando la duración de la sesión es menor a lo habitual porque apareció un asunto importante que merece ser dejado en el aire para reflexión. En estos casos, suele reaccionar mediante el recurso de la broma pero con un contenido recriminativo: “¡como se nota que hoy tienes prisa!”, “¿me vas a dejar con la palabra en la boca?”. Yo no suelo responder, pero si lo hago, le remito al tema que ha quedado en suspensión o a la existencia de límites temporales con objeto de que no deje contenido para el final.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;En ese sentido, sigo en la actitud de no dar respuestas, y parece que eso le ayuda a buscar las propias, como manifiesta cuando dice “yo sé que aunque tengas la respuesta no me vas a responder, pero formular la pregunta me ayuda a pensar sobre mí”.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;En su presentación inicial, el paciente se instala en la victimización y la queja por determinados atropellos que los demás ejercen sobre su persona. Atrapado en el juego de la búsqueda de aprobación, siente&amp;nbsp; por un lado la necesidad de salir de donde está (“qué hago yo aquí”), pero al mismo tiempo algo le retiene sin ser consciente de ello. En un momento dado dice al respecto de una situación familiar en la que el padre le pide que le encubra: “Yo no participo de este teatro”.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;Entonces cabría pensar... ¿de qué otros teatros sí forma parte?... La pregunta queda en el aire.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;A medida que vamos trabajando parece ir apareciendo la conciencia de que más allá de que los demás influyan en su vida, de alguna manera tiene que estar participando él para que le vaya como le va. Poco a poco van apareciendo en su discurso comentarios de tipo:&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;-&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; “me he dado cuenta de que no puedo cambiar a mi madre... así que lo único que puedo hacer es ver qué cosas puedo hacer yo para sentirme mejor”...&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;-&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; “a partir de la sesión del otro día me he dado cuenta de que estoy en una especie de juego en el que yo estoy involucrado. Un juego en el que yo estoy pegado a mi madre y a otros… un juego en el que busco aprobación…”.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;Otros días, sin embargo vuelve a la victimización:&amp;nbsp; &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;-&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; “Vivir con mi madre es difícil. En mi casa estoy como en un agujero en el que no quiero estar. Cada vez lo siento más, cada vez me duele mas estar ahí... Pero aún no puedo hacer nada.... No sirve de nada lo que yo haga...”.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;Aún así, da la sensación de que pese a esta oscilación, en su discurso se va haciendo cada vez más presente la conciencia de una responsabilidad ineludible sobre su propia vida y lo que le pasa, lo que me da la pista de que la rectificación subjetiva está teniendo lugar y de que la oscilación es precisamente esa lucha entre el progreso y la resistencia.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;En la misma línea rescato la siguiente secuencia, que da cuenta de cómo además de producirse ese giro donde el sujeto advierte su responsabilidad, también aparecen rasgos de una transferencia activa cuando el paciente ya sabe que un sueño es una manifestación que es importante rescatar en el espacio de la terapia.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;“Me doy cuenta de que me estoy preguntando cosas que antes no me preguntaba, y me doy cuenta de que si las cosas no van tan bien, en cierta manera es por mí... antes pensaba que eran los demás...”&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;Tras un largo silencio, recuerda un sueño que le ha perseguido de forma recurrente.&amp;nbsp; Observa de espaldas la figura de su abuela, una mujer con la que ha tenido una relación muy traumática en su infancia.&amp;nbsp; Él se acerca poco a poco, y en este acercamiento siente cada vez más miedo. De repente, la abuela se da la vuelta lentamente hasta mirarle con ojos vacíos y de una oscuridad insondable. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;El sueño, que termina siempre en ese punto, parece estar hablándonos de un acercamiento, una progresión a una verdad que da miedo. Una verdad con ojos desnudos e insondables representada por la figura fantasmagórica de su abuela.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;¿Qué verdad?... una verdad que parece tener que ver con ese acercamiento al abismo de la falta, un agujero que ha quedado descubierto a medida que el sujeto ha ido dejando de justificar y justificarse. Y así aparece de varias maneras en comentarios posteriores:&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;-&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; “No puedo seguir así...la situación no se sostiene. Yo tengo que empezar a hacer las cosas por mí, y no por la empresa. Todo se desborda y tengo la sensación de que ya no hay parches para el agujero...”&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;En este caer abocado a la conciencia de que hay algo que ya no puede ser, el paciente suelta una perla que merece la pena rescatar.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;-&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; “Fil que penja butifarra que falta” (hilo que cuelga, butifarra que falta)...&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;-&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; ¿Qué significa eso para ti?.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;-&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Pues que antes había algo y ahora ya no está, que algo ha dejado de ser, de estar... Sé que para que yo viva mejor tengo que hacer cosas que posiblemente dejen un resto...”&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;Esto le remite directamente a todo el tiempo que ha estado pendiente de mantener un lugar que no se sostiene a no ser por unas promesas que nunca se cumplen, cosa que le aboca directamente a la necesidad de tomar su camino, y por lo tanto, a preguntarse por su deseo. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;Esta rectificación subjetiva en la que la apelación al Otro va perdiendo fuerza frente a la pregunta por uno mismo, junto con la verificación de la existencia de una transferencia activa y el aprendizaje sobre el funcionamiento del dispositivo analítico, han sido pistas que me están llevando a pensar que las entrevistas preliminares pueden estar encaminando su recta final.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2460567916450550225-120185624896849857?l=elcarrodefreud.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elcarrodefreud.blogspot.com/feeds/120185624896849857/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://elcarrodefreud.blogspot.com/2010/05/entrevistas-preliminares.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2460567916450550225/posts/default/120185624896849857'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2460567916450550225/posts/default/120185624896849857'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elcarrodefreud.blogspot.com/2010/05/entrevistas-preliminares.html' title='Entrevistas preliminares'/><author><name>Esther</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_AwhOCnLyWiU/S3xXXAgFBQI/AAAAAAAAADQ/TyAJgTebYxA/S220/Esther.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2460567916450550225.post-2595714846482455224</id><published>2010-05-06T03:20:00.001-07:00</published><updated>2010-05-06T04:12:05.140-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Enrique Cortés'/><title type='text'>¿Por qué el juego?</title><content type='html'>&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;i&gt;Por Enrique Cortés&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;Xavier Guix en uno de sus artículos dice que hubo un tiempo en que no tuvimos duda alguna sobre que éramos aquello que representábamos ser: futbolistas, bomberos, cantantes, toreros, bailarines… Además poseíamos una extraordinaria capacidad para cambiar de personaje en un santiamén.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;Luego perdimos la capacidad de sorprendernos y en ese dejar atrás al niño o la niña que fuimos, abandonamos sin darnos cuenta materiales nobles para nuestra autoconstrucción.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;Y es también así, sin darnos demasiada cuenta de cómo lo hacemos, como nos vamos volviendo rígidos, incapaces de asumir otro rol que aquel al que nos hemos acostumbrado tanto, que al final nos identificamos sólo con él.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;En la vida adulta, cada decisión que tomamos, cada rol que asumimos, acarrea su responsabilidad, cada pérdida es irreparable y nadie nos saca las castañas del fuego. Ese es el vértigo que produce el juego de la vida, y ante tamaña realidad hay quien aprende a aceptar, hay quien se rebela, hay quien se resigna y también hay quien no aguanta demasiado y prefiere hacer regresiones.&lt;br /&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;El juego de la vida es un misterio, y&amp;nbsp; no hay engaño más clamoroso que creer que podemos tener la vida bajo control.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;García Márquez, nos dice que, la vida no es la que uno vivió, sino la que uno recuerda, y cómo la recuerda para contarla; nosotros podemos observar cómo nuestras vidas interiores transcurren en una especie de lucha de fuerzas entre nuestros impulsos, las normas éticas, morales, sociales, la crítica y la conciencia intentando poner orden y equilibrio a nuestra existencia.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;El paseo que damos a diario con nosotros mismos nos mete en la eterna lucha de la voluntad por poner en orden nuestros deseos. Jugamos a inventar expectativas y luego vivimos de la insatisfacción de que nada sucede como habíamos pensado.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;Nuestra proclama es la siguiente: Vale la pena reivindicar el valor del juego en nuestra vida, como bálsamo contra la rigidez, contra los automatismos y contra la idea de que nuestra personalidad es como una roca, firme y permanente, transformada sólo por el paso de los años y el castigo de los elementos externos. ¿Cómo vamos a poder cambiar, a volvernos más flexibles y a utilizar nuestra creatividad, si no es jugando con nosotros mismos? Sólo existe una verdad: ¡qué somos! En cambio cuando añadimos que somos “eso”, empieza el juego y nos convertimos en jugadores, creadores de experiencias.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;El juego permite que nos reinventemos, nos permite fluir y es entonces cuando nos convertirnos en su creador.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2460567916450550225-2595714846482455224?l=elcarrodefreud.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elcarrodefreud.blogspot.com/feeds/2595714846482455224/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://elcarrodefreud.blogspot.com/2010/05/por-que-el-juego.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2460567916450550225/posts/default/2595714846482455224'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2460567916450550225/posts/default/2595714846482455224'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elcarrodefreud.blogspot.com/2010/05/por-que-el-juego.html' title='¿Por qué el juego?'/><author><name>Esther</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_AwhOCnLyWiU/S3xXXAgFBQI/AAAAAAAAADQ/TyAJgTebYxA/S220/Esther.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2460567916450550225.post-1181378518054169816</id><published>2009-11-29T21:45:00.000-08:00</published><updated>2010-05-06T04:11:45.063-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Enrique Cortés'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Psicodrama y Psicoanálisis'/><title type='text'>Psicodrama y Psicoanálisis</title><content type='html'>&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;Por Enrique Cortés&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;Entre el psicoanálisis y el psicodrama todo es diferente por causa de la mirada.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;La mirada del otro precipita mi discurso, el tiempo de comprender se acelera en el psicodrama, ya que la mirada del otro me sirve de referencia. La mirada en psicodrama nos lleva a la identificación; del&amp;nbsp; “yo soy como él” al “yo soy en tanto diferente a él”. Y esto ocupa el primer plano en psicodrama, es decir, mi diferencia y mi singularidad como sujeto en relación al otro, en definitiva la conciencia de mi deseo. Lo que me hace diferente del otro.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;En el psicoanálisis, el silencio sin respuesta del analista remiten al sujeto a un tiempo y un espacio diferentes de los del psicodrama. Se intenta con ello llevar al analizante al lugar vacío de su deseo. En el análisis es por esta razón que no se accede a las demandas.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&amp;nbsp;En el psicodrama lo que interesa es el rol, no es tanto el deseo sino la implicación, el cómo uno se esfuerza por anticipar-se a lo que el otro piensa, aquí, de nuevo,&amp;nbsp; juega un papel muy importante la mirada.&lt;br /&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;A) la mirada.- ella va a precipitar el tiempo de comprender y el momento de concluir (instante de ver). Ante la incógnita de cómo soy visto por el otro la salida es anticipándose a lo que el otro piensa. Solo se necesita un instante de mirada y un momento de intuición para comprender. Al igual que en los tres prisioneros, ante la presencia de la mirada del otro no se dispone de todo el tiempo necesario para reflexionar y vencerá el que concluya más rápidamente.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;B) el discurso.- esta misma urgencia, hace que el discurso no sea igual que en el individual. Entre los participantes se establece un discurso común, de este modo, a uno que habló, otro participante le responde, bien con un sueño, bien con otras palabras... aquí entra en escena el juego, ya que mediante el mostramos de que se habla en realidad, al mismo tiempo que se relanzan las identificaciones, pero paradójicamente a lo esperado, en ese momento el yo auxiliar no obedece a las consignas y modifica los elementos del problema, encontrando en este cambio la respuesta más correcta.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;Después del juego, la identificación de los testigos con los actores viene a suplir la del yo auxiliar. Ahora son ellos los que muestran las múltiples facetas de lo que han visto y sentido, y quienes ponen en circulación los significantes de las identificaciones en cuestión. Siendo estos significantes quienes ocupan el lugar que en el análisis poseen los significantes de la interpretación del analista.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;C) la transferencia.- con lo cual no nos puede sorprender que tampoco en el psicodrama la transferencia sea la misma que en el psicoanálisis. En el análisis al que se le supone un saber es al analista, en el psicodrama, si bien es verdad que al animador se le supone un saber, este lo ejerce a nivel de la escucha grupal; pero además ese saber pasará a estar en manos del yo auxiliar, en la representación y finalmente después del juego son los propios participantes quienes señalan el atributo y los significantes que lo sostienen.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&amp;nbsp;Podemos concluir que el animador está menos catectizado que el analista y que por hallarse expuesto a la mirada, el animador pierde la iniciativa de la palabra y el que lo ve puede anticipar su propia aserción.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;o:p&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2460567916450550225-1181378518054169816?l=elcarrodefreud.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elcarrodefreud.blogspot.com/feeds/1181378518054169816/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://elcarrodefreud.blogspot.com/2010/04/psicodrama-y-psicoanalisis.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2460567916450550225/posts/default/1181378518054169816'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2460567916450550225/posts/default/1181378518054169816'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elcarrodefreud.blogspot.com/2010/04/psicodrama-y-psicoanalisis.html' title='Psicodrama y Psicoanálisis'/><author><name>Esther</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_AwhOCnLyWiU/S3xXXAgFBQI/AAAAAAAAADQ/TyAJgTebYxA/S220/Esther.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry></feed>
